ibalance-clinic-fisoterapia-osteopatia-lasarenas-getxojpeg

La leche y sus derivados, por iBalance clinic

Hoy en iBalance clinic vamos a profundizar de la leche y de sus derivados. Por mucho tiempo se ha creído que la leche y sus derivados son alimentos especialmente importantes en la dieta cotidiana, especialmente en las primeras etapas de la vida en que se consideran una de las principales fuentes de calcio para el buen desarrollo del sistema óseo y otras funciones del cuerpo.

Es indudable que se trata de un alimento completo, el ideal para un ternero recién nacido, como lo es la leche materna humana para un bebé. Sin embargo, somos el único mamífero que tras la lactancia continua consumiendo leche de otro animal el resto de su vida.

A pesar de la creencia general de que la leche animal es saludable, este alimento que es la leche, no solo puede provocar numerosas patologías sino que tampoco nos ayuda a fortalecer los huesos; al contrario, la leche animal nos acidifica y desmineraliza pudiéndonos provocar osteoporosis. En Estados Unidos, el mayor consumidor mundial de leche, es donde hay más casos de osteoporosis.

El hombre toma leche desde hace solo 7000 años, donde en periodos de hambruna obviamente alimentaba. Pero hoy en día con la cantidad de alimentos que tenemos a nuestra disposición, porqué debemos recurrir a la leche, puede que nos aporte algo, pero nos va a generar muchos más problemas que beneficios.

Se ha comprobado en innumerables ocasiones que cuando se suprimen los lácteos de la dieta muchas disfunciones rebeldes desaparecen, tales como la acidez, indigestión, estreñimiento, diarrea, bronquitis y todos los procesos que cursan con mucosidad en los niños.
A continuación os presento algunas razones de diversos expertos que justifican la retirada de la leche de la dieta cotidiana.

PROBLEMAS CON LA PROTEÍNA DE LA LECHE
La proteína de la leche animal pasa al intestino delgado digerida de forma parcial, debido a que la propia leche neutraliza los ácidos gástricos necesarios para su disgregación. Este problema se complica en la edad adulta, ya que, con el paso del tiempo, los niveles de renina gástrica, la enzima necesaria para la ruptura de las moléculas de caseína, disminuyen considerablemente.

El resultado es la absorción de estos fragmentos procedentes de la hidrólisis parcial de la caseína, que puede provocar lo que el profesor Seignalet denomina “patologías de eliminación” (asma, bronquitis, eczemas, rinitis, afecciones ORL, colitis, etc.) o por otro lado “patologías autoinmunes”, estas últimas provocadas por el comportamiento alergénico de estos péptidos. El Dr. Gauvin, del Instituto de Medicina Medio- ambiental de Paris, relacionó directamente las enfermedades de garganta, nariz y oídos con el consumo de lácteos.

PROBLEMAS CON LA GRASA DE LA LECHE
La leche y sus derivados contienen ácido araquidónico, precursor de prostaglandinas PGE2, mediadoras de los procesos inflamatorios y alérgicos.

PROBLEMAS CON SU AZÚCAR, LA LACTOSA
En la edad adulta es muy frecuente la insuficiencia de lactasa y, como consecuencia, la lactosa no hidrolizada se acumula en el intestino grueso, provocando fermentaciones y putrefacciones. La lactosa, además, aumenta las reacciones alérgicas provocadas por las caseínas.

PROBLEMAS CON EL CALCIO
Es fácilmente constatable que las sociedades donde más leche se consume tienen niveles de osteoporosis más elevados, y que las vacas producen leche con mucho calcio y sin embargo sólo comen “verduras”. No debemos olvidar que nos nutrimos de lo que asimilamos y no de lo que comemos.

La leche no es buena para nuestros huesos por dos motivos: Por un lado la leche provoca un aumento de la acidez metabólica, lo que a largo plazo obliga al organismo a recurrir a minerales del hueso para regular el PH. Y por otro lado la asimilación de calcio es favorable cuando se ingiere en proporción de 2:1 con respecto al fósforo y al magnesio, y los lácteos presentan niveles demasiado altos de fósforo y demasiado bajos de magnesio.

Este calcio mal asimilado, obliga al organismo a un esfuerzo de eliminación que no siempre es eficaz y acaba generando otros problemas. Me explico, la leche de vaca es rica en calcio sí, pero una vez que entra en el tubo digestivo, la inmensa mayoría se precipita como fosfato de calcio y es expulsado por las heces, solo una pequeña parte es absorbida. Aquella cantidad de calcio que nuestro organismo no asimila, nuestro cuerpo no sabe qué hacer con él y lo deposita en articulaciones como si fuera un basurero, de ahí las tendinitis, las calcificaciones de hombro o de espolón calcáneo, etc.

Para suplir los nutrientes y vitaminas que poseen los lácteos, hay investigaciones que aconsejan comer verduras como la lechuga, la coliflor, el brócoli y otros afines.
En cuanto a los niños lactantes debemos saber que éstos asimilan bien la caseína de la leche materna pero no la de la leche de vaca. Ésta puede inflamar el organismo y ser causa de intolerancias y alergias. Además está constatado que los niños que toman varios vasos de leche al día tienen sus arterias en peores condiciones que los que no la toman.
No debemos olvidar que el consumo de leche y sus derivados se ha relacionado con una gran cantidad de patologías como enfermedad de Crohn, enfermedades coronarias, problemas de oídos y garganta, trastornos del sueño, úlceras péptidas, osteoartritis, la colitis, artritis reumatoide, diabetes mellitus tipo I, Esclerosis Múltiple, o diversos canceres entre muchas otras.
Si desean conocer más detalles sobre el efecto de la leche y sus derivados en nuestra salud, aquí les dejo dos videos en los que se explican detalladamente.
Gracias por su atención.

Itsasne Alvarez

iBalance clicnic